martes, 10 de mayo de 2011

Día 45: Chorriaca, "Tierra Mapuche"

¿Que tiene dueño la tierra?
¿Como así?
¿Como se ha de vender, como se ha de comprar?
Si ella no nos pertenece pues.
Nosotros somos de ella. Somos sus hijos.
Así siempre. Tierra viva.
Como cría a los gusanos. Así nos cría.
Tiene huesos y sangre. Leche tiene y nos da de mamar.
Pelo tiene. Pasto, paja, árboles. Ella sabe parir.
Hacer nacer casas. Gente hace nacer.
Ella nos cuida y nosotros la cuidamos.
Ella bebe chicha, acepta nuestro convite.
Hijos suyos somos.
¿Como se ha de vender?
¿Como se ha de comprar?

La Madre Tuerra, Eduardo Galeano.

Salimos con el sol brillando a pleno sobre un cielo celeste sin nubes a la vista. Mucho calor, al punto que llegamos a pedalear por primera vez con remera y cortos. El camino tuvo un par de subidas intensas lo que retraso nuestro andar. Luego de unos Km. y, por momentos, con falta de agua, llegamos a Chorriaca, comunidad Mapuche.
Con respecto al agua, teníamos el cruce de varios arroyos y ríos de los cuales, según nos habían informado, podíamos sacar agua potable pero la mayoría estaban totalmente secos o Traian un pequeño hilo turbio de barro. Por suerte, un automovilista nos regalo casi dos litros de gaseosa que nos vino de maravilla. Volviendo al lugar donde pasamos la noche, al llegar al pueblo, preguntamos donde podíamos parar y una persona nos contacto con Rene, Mapuche él, que nos hospedo en su hogar.
Aprovechamos para preguntar por demás como era su cultura, por supuesto, todo lo que se puede interrogar en apenas unas horas. Una Charla nutritiva para conocer vestigios mínimo de como viven hoy, parte de los pueblos originarios. Compartimos unos tallarines al pesto y nos vimos unos videos de los Peques, que Rene, con orgullo neuquino, nos mostró para que aprendamos de los mensajes que reflejan esos dibujos animados.
Finalmente, a la una de la madrugada, se corta la corriente eléctrica, y justo a esa hora estábamos los tres dispuestos a pegar un ojo pues Rene entra a trabajar a las 7 de la mañana y nosotros seguimos viaje hacia Chos Malal.

lunes, 9 de mayo de 2011

Día 44: Las Lajas

"En el mar, en lo más profundo vivía una gran culebra que se llamaba CAI-CAI. Las aguas obedecían sus órdenes y un día comenzaron a cubrir la tierra. TEN-TEN, otra culebra tan poderosa como la anterior, que vivía en la cumbre de los cerros, aconsejó a los mapuche que se subieran a un cerro cuando comenzaran a subir las aguas. Muchos mapuche no lograron subir al cerro y murieron, transformándose en peces.
El agua subía y subía, los mapuche se ponían los cantaritos sobre las cabezas para protegerse de la lluvia y el sol, y decían: CAI-CAI-CAI, y respondían: Ten-Ten-Ten. Hicieron sacrificios y se calmó el agua y los que se salvaron bajaron del cerro y poblaron la tierra. Así nacieron los mapuche".
Memorias de un Cacique Mapuche, Pascual Coña.

Con un día hermoso recorrimos los 50 Km. hacia el pueblo Las Lajas en un buen tiempo porque unos cuantos eran en descenso y el bendito viento estuvo completamente ausente. Como a las 3 de la tarde llegamos a un lugar pintoresco que, a pesar de su pequeñez, tenia bastante movimiento.
Averiguamos por un alojamiento pero ni el precio ni la atención nos parecieron adecuados, por lo que finalmente dormimos en el camping municipal que cuenta con instalaciones muy buenas. El resto del día nos sirvió para conocer un poco el pueblo, hacer las compras para el viaje de mañana hacia Chos Malal, charlar un poco con la gente (nos sigue sorprendiendo la cantidad de personas de distintos puntos del país que se vienen a ganar la vida por estos pagos); en fin, disfrutar un poco de la tranquilidad que ofrece el interior del país.
Por la noche, una cena en el camping y nos fuimos a dormir cerca de la medianoche porque tenemos 157 Km. hacia nuestra próxima estación.

domingo, 8 de mayo de 2011

Día 43: Zapala, por fin...

Esta vez, la noche no fue tan dura. El reparito nos protegió del viento y la copa de un árbol de la helada. De todas maneras nos costo levantarnos (no porque no hayamos dormido lo suficiente) por el frío que hacia.

Por suerte, Don viento se tomo vacaciones, lo que nos permitió avanzar a otra velocidad que ayer. El terreno siguió igual, subiendo y bajando continuamente, pero aprovechamos los descensos para robar terreno a los ascensos. El paisaje no es tan lindo, pero no deja de ser llamativo, diferente a lo que veníamos teniendo. Como a las 3 de la tarde llegamos por fin a Zapala, uno de los tirones que mas nos costo, unos 215 Km. que nos tomo 3 días para realizar. Buscamos en la ciudad, bastante opaca, un lugar para pasar la noche.

La idea era quedarnos dos noches para descansar bien después de unos cuantos días de pedalear sin parar, pero los altos precios de los alojamientos nos hicieron cambiar de idea. Mañana seguiremos viaje hacia Las Lajas, un pueblo a 50 Km. de Zapala. El lugar donde pasamos la noche fue de los más precarios donde paramos a lo largo del viaje pero nos sirvió para bañarnos y dormir en una cama. No hay mucho para hacer en la ciudad, y tampoco la recorrimos tanto porque no nos pareció atractiva.

Así que temprano nos fuimos a descansar porque nuestras piernas están molidas, pero le vamos a pedir un esfuerzo mas porque queremos salir de la hermosa pero difícil Patagonia. Nos faltan 280 Km. para entrar a Mendoza. Creemos que en unos 5 días estamos en tierras cuyanas.

sábado, 7 de mayo de 2011

Día 42 y 43: Rumbo a Zapala

"El mañana, nuestro mañana, no afirma rencillas, ni crímenes, ni mentiras; afirma vida, amor, ciencias; trabajemos para apresurar ese día." La Patagonia Rebelde, Osvaldo Bayer.

Salimos temprano, como a las 9 A.m. luego de saludar a Ayelen y agradecerle por la mano que nos ofreció aun sin conocernos. Ya en carretera, los primeros Km. fueron duros porque se presentaba el terreno en subida. Aunque la bajada posterior pago el precio de piernas cansadas y gotas de sudor.

A unos 25 Km. nos chocamos con la cuesta La Rinconada, de unas 120 cuadras de largo, y aunque no es muy empinada se hace bastante difícil por su longitud. Desde lo mas alto nos tomamos unas fotografías con el volcán Lanin de fondo, un pico nevado que nos acompaño varios Km.

Seguimos camino y el cansancio acumulado estaba haciendo estragos a las piernas. La ruta subía y bajaba continuamente pero todo se torno casi imposible cuando el viento empezó a soplar rumbo sur dándonos de frente a nuestra humanidad. Así que a los 85 Km. decidimos parar al costado de la carretera para descansar y recuperar energías. Para las 7:00 de la tarde ya estábamos dentro de la carpa dispuestos a dormir.

Seguimos para Zapala… Llegar al corazón de Neuquén nos esta costando una vida. Nos levantamos como a las 8:30 hs con el sol saliendo detrás de unos cerros. El frío se hizo sentir toda la noche y el reflejo lo notamos a la mañana cuando la carpa estaba escarchada por la helada que había caído y el agua congelada en las caramañolas.

Fue difícil arrancar pero una hora después encaramos hacia Zapala. El camino siguió con sus desniveles y el viento nuevamente se hizo presente. Los 120 Km. que nos faltaban fueron imposibles de hacer, solo avanzamos unos 55 Km. con mucho esfuerzo. Es verdad que suena poco, pero el terreno y la presencia de nuestro enemigo mortal impidieron que hiciéramos más Km.

También es verdad que el viento no nos estaba molestando tanto, pero no olvidemos que todavía seguimos en la Patagonia rebelde. Lo que si, el frío se vino con todo, aunque por suerte este es el ultimo tirón largo, lo que nos obliga a dormir en el descampado de la carretera. Esta noche, la pasamos detrás, en un reparito, de una casa Mapuche.

A lo largo del camino encontramos varias casas a quienes les pedimos agua, en este caso nos dio un espacio para armar la carpa. Esta parte de Neuquén es muy seca, los ríos están sin agua y sufrimos por primera vez la escasez de la misma. En fin, un día laborioso que requirió mucho esfuerzo para recorrer solo 55 Km. Esperamos llegar mañana a Zapala, nos faltan 65 Km. aunque, dadas las circunstancias, nos parece una distancia enorme.

viernes, 6 de mayo de 2011

Día 41: Junín de los Andes

"Ví la tierra bañada de sol… respiré aire de las alturas… y llené el cuenco de mis ojos con lo más frágil de la locura..." Gustavo “Chizzo” Napoli


No es un día mas en la travesía, principalmente para Hernán quien llegó a los 26 años. Le debe resultar duro (aunque no lo exprese a los vientos) porque es un tipo que le gusta festejar con sus amigos y familia su llegada al mundo. Y estar lejos, con la imposibilidad de compartir con su gente no debe ser nada grato.

En fin, nuestro día comenzó con un poco mas de cama, nos levantamos como a las 10 de la mañana y desayunamos en la casa de Gabriela. Su hija Julia sorprendió a Hernán con una cartita por su cumple y con la "escondida" de la llave que teníamos que utilizar para salir de la casa. La travesura nos obligaba a salir por la ventana o esperar a que llegaran del trabajo y escuela. Decidimos quedarnos y despedirnos como la gente antes que salir por la ventana. Luego de saludar nos tomamos un colectivo al centro y pasamos a buscar las bicis por lo de Queque.

Ella, nos comento con toda amabilidad, que conocía una persona en Junín de los Andes a la cual iba a llamar para ver si nos podía dar un lugar para armar la carpa. Finalmente, arrancamos como a las 15:00 hs hacia Junín. Después de unas horas y con un camino que no representaba gran dificultad, llegamos a nuestro destino con un particular mapita donde ubicaríamos la casa de Ayelen, sobrina de Queque.

Llegamos fácilmente porque no es un lugar muy grande y nos recibieron con los brazos abiertos, Ayelen y sus hijos (Carolina, Guillermo y Gastón).

Nos quedamos hablando con las damas de la casa (luego se sumo una amiga de Ayelen) hasta que, ya con las estrellas sobre el cielo, nos llevo a un departamento que nos presto para pasar la noche. Nosotros ya estábamos contentos con que nos de un espacio para armar la carpa, así que todo supero lo imaginado. Comimos una milanesas para festejar el cumple de Nany, como debe ser, una buena comilona, una baño para liberar cansancio (y mugre) y un poco de tele. Mañana salimos hacia Zapala, unos 210 Km. sin población en el medio.

jueves, 5 de mayo de 2011

Día 40: San Martín

La Tierra se retuerse por dentro, y hay tantas flores que ya no crecen...
Pachamama Madre Tierra,
Madre de todos los colores... Arbolito

Salimos tempranito y, luego de saludar al encargado del camping, emprendimos nuestra marcha hacia San Martín de los Andes. Hicimos unos Km. de asfalto, como 20 aproximadamente con un camino que se presentaba dificultoso, con trepadas empinadas y poca bajadas.

Luego de una parada técnica para comer algo junto a un hermoso lago, seguimos camino pero esta vez por ripio. Las cuestas se prolongaron y subimos literalmente unos 10 Km. La recompensa al esfuerzo vino al rato con una bajada intensa que alcanzo los 5 Km. sin tocar los pedales. La superficie no es la más óptima para tomar velocidad por lo que casi sufrimos caídas durante el descenso. El camino es realmente muy lindo, el famoso Siete Lagos. Parece ser que por estos pagos la naturaleza se esmero un poquito y creo maravillas, paisajes impactantes.

Continuamos bastante bien aunque la ruta siempre con una leve inclinación a elevarse. Por supuesto que esto termina agotando piernas y cabeza, aunque le dimos duro porque queríamos llegar antes que anochezca. En la ciudad, gracias a la prima Flor, teníamos un contacto que nos iba a brindar un lugar para pasar la noche. A falta de 15 Km. hicimos la última parada para estirar un poco los músculos.

Fueron apenas unos minutos y, al retomar carretera, nos dimos cuenta que el resto era todo en bajada. El velocímetro nunca bajo de los 40 Km. por hora, llegando a picos de 52 Km. sin pedalear.

Por ahora, este es el descenso mas lindo que realizamos, con mucha adrenalina por la velocidad y sin preocuparnos por la superficie. Una vez en la ciudad, nos comunicamos con Gabriela, la persona que nos iba a hospedar. La esperamos a la salida de su trabajo, dejamos las bicis en la casa de Queque (una madre postiza) y fuimos a su casa con Julia, su hija de 12 años. La verdad es que nos hizo sentir como en casa, comimos los cuatro y nos posibilito la pieza de Julia para que descansáramos ahí. Una interesante charla antes de dormir y eterno agradecimiento por su hospitalidad.

Como ya dijimos antes, estas son las cosas que nos sorprenden, la buena onda de la gente. Pasadas las 12:00 de la noche, le dijimos un feliz cumple a Hernán. Apenas 26 años.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Día 39: Seguimos en La Angostura

Nuestra idea era continuar viaje pero se vio frustrada cuando a la madrugada empezó a llover. Los pronósticos andaban en lo cierto, así que nos esperaba un día a puro aguacero.

Aprovechamos para levantarnos cerca del mediodía y dormir un poco más de costumbre. Finalmente nos refugiamos dentro de los sanitarios porque no dejaba de caer agua y, como el camping estaba desolado, nos apropiamos de las instalaciones a nuestro antojo. Ahí desayunamos tarde y como a las cinco de la tarde salimos a dar una vuelta por el centro. Tomamos un poco de frío y comimos una pizza que zafaba.

Como despedida de La Angostura nos matamos con un cuarto de helado sensacional que solo nos costo $8 pesos. Con panza llena, corazón contento, nos fuimos a dormir temprano para levantarnos a primera hora y tomar rumbo a San Martín de los Andes, a unos 110 Km. con unos 40 Km. de ripio.

martes, 3 de mayo de 2011

Las deudas del Estado argentino

Un estudio realizado por los investigadores Diana Lenton y Walter Del Río confirma que existió en Puelmapu el objetivo de exterminar al pueblo mapuche en tiempos de la denominada “Campaña del Desierto”.

Analizando la Carta contra el Genocidio de la ONU y diversos registros históricos, los autores documentan el exterminio de poblaciones civiles, la separación de familias para ser usados como esclavos, campos de concentración y arbitrariedad y corrupción con las tierras.

Distintas razas indígenas habitaron la Patagonia miles de años antes de que llegaran los españoles. Su cultura no era adelantada, por lo cual hoy sólo quedan leves vestigios de esas poblaciones (depósitos funerarios, cuevas, escrituras rupestres, lugares de labores de piedras o conchillas).

Antes de la Conquista del Desierto, la zona era un área de transición de dos razas indígenas muy diferentes entre sí. Una provenía de la zona pampeana y la otra de la zona andina del Pacífico: los Tehuelches y los Mapuches argentinos y chilenos.

Antonio Pigafetta, un integrante de la expedición de Magallanes, describe así su encuentro con un tehuelche:

"Un día, un hombre de figura gigantesca se presentó ante nosotros. Era tan grande que nuestra cabeza llegaba apenas a su cintura. Su cara era ancha y teñida de rojo. Su manto estaba hecho de pieles, muy bien cosidas, de un animal que abunda en este país. Este animal tiene cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y cola de caballo... Llevaba este hombre también una especie de zapatos, hechos con la misma piel..."

Los Mapuches (nombre que significa gente de la tierra) habitaban originariamente en territorio chileno. Su vida estaba condicionada por un medio muy hostil: terribles vientos, inviernos muy fríos y escasez de agua, lo que les impidió cultivar la tierra.

En el siglo XVIII, empujados por los invasores españoles, aprendieron a montar a caballo y se trasladaron a otras tierras. Entraron así en la Patagonia argentina, lo que marcó el comienzo de la agonía de los Tehuelches.

En Argentina, por ejemplo el caso de los Mapuches en la Pampa, estuvieron en guerra contra España durante la conquista, la derrota más sonada fue la de 1598 y a partir de ese momento los españoles comienzan a considerar que posiblemente no sea lo mejor seguir la guerra, y en 1641 España reconoce la independencia de los mapuches a partir del río Biobio. Cesa la guerra, estos acuerdan ayudar a España en caso de verse amenazados el resto de sus territorios, y por la otra parte de les reconoce la independencia.

Esta situación continua hasta finales del siglo XVIII en que pasan a tener un estatus de autonomía, debido a la gran influencia que es ejercía en esos territorios desde el norte. Además de la profunda influjo de diversas órdenes religiosas. Pero llego la independencia de Argentina y Chile y con ella el fin de la autonomía para los mapuches, que en 1879, cuando ya ningún político ni militar argentino había nacido bajo domino español, iniciaron la llamada “Guerra del Desierto” con el general, y después presidente de la república, Julio Roca, el exterminio sistemático de sus indios.

Pues según estos señores, en una operación especulativa en la que una hectárea de territorio mapuche se compara a 0,15 pesos, y después de la guerra se vendía a 400 pesos, Argentina debía ser europea, europeizarse, para poder progresar. Hubo quien hizo grandes fortunas, quien llego a presidente, quien tuvo grandes latifundios, quien tuvo grandes rebaños de ganado.

En 1924 de nuevo en Argentina se pasaron por los mismísimos huevos sus propias leyes indígenas, y en el norte, se masacró de forma sistemática, en otro genocidio, en el que se emplearon armas químicas, y se empleo la aviación, biplanos, y no se dudo a matar a niños, mujeres y ancianos.

Hoy en día, los pueblos originarios siguen su lucha y resistencia ante el agravio continuo con la apropiciación de tierras de los gobiernos de turno.

Fuente: argentina.indymedia.org

lunes, 2 de mayo de 2011

Día 38: Villa La Angostura

Como ya dijimos, en lugar de seguir rumbo a Zapala por la ruta 40, tomamos un desvío apenas entramos a la provincia de Neuquén hacia Villa La Angostura.

Estaba previsto lluvia y vientos con ráfagas hasta 120 Km. por hora. Pero como dicen por estos pagos, el clima cambia de un momento a otro y te puede sorprender gratamente o lo contrario. Salimos temprano y luego de despedirnos de Raúl, Mary y Flor encaramos juntos al Lago Nahuel Huapi hacia nuestro objetivo. Teníamos unos 85 Km. de un camino realmente hermoso, espectacular, lleno de montañas y siempre con el lago pegadito a nosotros.

Los primeros 30 Km. los hicimos con una bruma espesa que nos alcanzo a mojar un poco, pero luego el cielo se abrió y el resto lo realizamos a pleno sol. A falta de 20 Km. nos dimos el lujo de dormir una pequeña siesta con la mejor vista posible, lago y montaña, sol brillante y nada de frío. Como a las 4.00 hs de la tarde llegamos a Angostura, una bella ciudad donde conseguimos un camping muy tranquilo (estamos nosotros solos), como y muy lindo. Por la tarde recorrimos el centro, pintoresco y chiquito y conseguimos un lugar barato para cenar.

Además compramos los víveres para mañana, pues nuestro viaje continúa rumbo norte hacia San Martín de los Andes. Temprano nos fuimos a dormir esperando que falle nuevamente los pronósticos que anuncian lluvias y nevadas para la zona

domingo, 1 de mayo de 2011

Día 37: Paseo y descanso

"Lo admirable es que el hombre siga luchando y creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil." Ernesto Sábato


Ya teníamos todo listo para seguir viaje pero nos quedamos un día más para disfrutar de la ciudad y para estar en familia. El día estuvo hermoso luego de jornadas de lluvia, nieve y mucho viento. Dimos unas vueltas por la calle Mitre recorriendo el famoso Centro Cívico donde se erige la estatua de unos de los genocidas más crueles de nuestra historia: Roca.

Estuvimos toda la tarde ahí con un sol que nos acompaño en cada instante. Oscureciendo volvimos a la casa y con la ayuda de Florencia y Mary cocinamos unas empanadas y un poco de arroz para el viaje hacia Villa La Angostura. Nos vamos a abrir un poco de la ruta 40 pues nos parece mucho más atractivo hacer el camino de los siete lagos, visitando además San Martín y Junín de los Andes. Son unos km. de mas pero vale la pena.

Queremos agradecer a la familia Broglio por su hospitalidad. Inclusive recibimos el regalo por parte de la tía Mary de un reloj velocímetro que nos habían robado en Tecka. Así que todo de maravilla, mañana partiremos rumbo Neuquén dejando atrás una ciudad hermosa que nos trato de maravilla.