martes, 5 de abril de 2011

Las Ruedas Chilenas

Sin el sol presente, hicimos los papeles en la aduana. Esta vez salimos 6:30 hs. para evitar al máximo el viento. Con las linternas en la cabeza, encaramos nuestro primer tramo de ripio bautizando a las bicis con serruchos, piedras y demás.

Luego de 12 Km. llegamos al lado chileno y, luego del papeleo, iniciamos el camino hacia Cerro Sombrero ya en tierra vecina. Unos 135 Km. en total, todo sin asfaltar. El viento no molesto y pudimos hacer unos 50 km a muy buena velocidad. Paramos a picar unas galletitas y seguimos viaje embalados porque el ripio estaba bastante bien, e inclusive atractivo, con bajadas donde alcanzamos los 40 Km. por hora, donde pusimos a prueba la suspensión, los brazos y el cu... (jajaja).

Otra tirada de 30 Km. y estiramos las piernas para encarar el ultimo tramo hasta el pueblo chileno. Pero a falta de 27 Km. apareció la lluvia y la carretera empezó a girar hacia la izquierda repetidamente, donde el viento empezó a jugar nuevamente un factor importante. El agua venia con el viento, y empezó a soplar como suele hacerlo por estas latitudes. Después de recorrer casi todo el camino sin problemas, sobre el final aparecieron todos juntos. Mojados, cansados y con viento en contra.

Eran las 3 de la tarde y decidimos seguir en lugar de acampar. Nos comió piernas y cabeza a morir, pero más o menos a las 7 de la tarde, en el ocaso, llegamos a Cerro Sombrero. Después de preguntar en la policía, fuimos a parar a una pieza para descansar bien. Comimos abundantemente y dormimos como osos invernando. Para mañana queremos llegar al paso fronterizo Monte Aymond para volver a nuestro país.

lunes, 4 de abril de 2011

Día 10: La Frontera

A pesar del frío, decidimos levantarnos muy temprano, antes que amanezca, para aprovechar el poco viento que hay en ese horario. Con las manos heladas (probamos desarmar la carpa con guantes pero nos fue imposible) cargamos a la "Rutera" y al "Rayo" y partimos hacia San Sebastián.

El viento soplaba mucho mas leve, pero luego de hacer unos 20 Km. a buen ritmo, empezó a castigarnos con mas ganas. Nos quedaba un tramo similar pero las fuerzas y la cabeza no daban para más. Después de muchos parates, donde aprovechamos para descansar las piernas y comer algo, vimos el cartel de "PASO FRONTERIZO SAN SEBASTIAN".

Esta fue la mejor noticia recibida entre ayer y hoy. Tardamos unas 6 o 7 horas en hacer 40 Km., pero nos parecía una eternidad. Quien tuvo la oportunidad de estar en estos pagos sabe que el viento no da tregua. Tuvimos la esperanza de encontrar una estación de servicio que no solo venda nafta, pero apenas la observamos nos dimos cuenta que no teníamos chance con el sándwich y la coca.

Por suerte, junto al expendio de gasolina, hay un hospedaje del ACA con una especia de confitería. Para nuestra sorpresa, encontramos en medio de la nada, un lugar para almorzar hamburguesa con papas fritas. El animo lo necesitaba y la cabeza aun mas. Con otra energía preguntamos donde podíamos dormir y en la aduana nos ofrecieron un lugar donde pasar la noche, cocinar y darnos una ducha. Nos trataron muy bien y aprovechamos para alimentarnos decentemente, bañarnos y descansar porque al otro día teníamos un tirón interesante, con ripio incluido.

Queríamos llegar a Cerro Sombrero (Chile) a 135 Km. de nuestro lugar.

domingo, 3 de abril de 2011

Día 9: Rumbo a San Sebastián

Como de costumbre, apenas salió el sol sacamos el cuerpo de la cama para emprender nuestra rodada. Pero esta vez fue algo especial, pues Emi nos despidió con un omellette vegetariano muy nutritivo y, entre abrazos y despedidas, nos subimos a las "nenas" como a las 10:30 Hs.

El viento ya estaba muy presente y aprendimos que, cuanto mas tarde el viento es mas violento. Nuestro objetivo era llegar al paso fronterizo San Sebastián, pero la naturaleza y el caprichoso trayecto de la carretera no permitieron que lo cumplamos. Luego de darle de lo lindo a los pedales, habíamos recorrido solo 40 Km. Todos, y cada uno de ellos, viento en contra.

Nos parecia en vano seguir, estabamos cansados, hambrientos y con pocas fuerzas. Vimos una estancia y paramos a preguntar si podiamos pasar la noche ahí, pero recibimos la negativo del gaucho porque no se encontraban los dueños de la misma: “Tengo prohibido dejar entrar extranjeros a la estancia”, fueron sus palabras excusadas.

Lo “prohibido” no es algo eterno; puede variar. También hoy cualquiera puede acostarse con una mujer si antes ha ido al sacerdote y se ha casado con ella. En otros pueblos, puede ser de otra manera. Por eso cada uno tiene que descubrir por sí mismo lo que le está prohibido. Se puede ser un gran canalla y no hacer jamás algo prohibido. Y viceversa. Probablemente es una cuestión de comodidad.

Presentimos, que el que es demasiado cómodo para pensar por su cuenta y erigirse en su propio juez, se somete a las prohibiciones, tal como las encuentra. Eso es muy fácil. Pero otros sienten en sí su propia ley; a esos les están prohibidas cosas que los hombres de honor hacen diariamente y les están permitidas otras que normalmente están mal vistas. En fin, cada cual tiene que responder de sí mismo.

Por enden, decidimos armar la carpa junto a la ruta, en un reparito, delante de la estancia. Luego de comer nos fuimos a dormir despues de recorrer 400 cuadras con un esfuerzo demasiado grande. Eran las siete de la tarde, la noche ya se estaba presentando en sociedad y nuestros cuerpos pedian a gritos la posicion horizontal.

sábado, 2 de abril de 2011

Hasta siempre, Río Grande...

Viajar es buscar tu identidad por contraste...

Cerca del mediodía despegamos nuestros cuerpos de la cama. Nos habíamos acostado tarde por el cumple de Violeta pero como había asado nadie dudo en levantarse a pesar de la pereza. Finalmente vinieron a la casa de Emi, Cesar, Sabrina (su hija de 9 meses), Anto y Fabrizio, acompañados de una espectacular picada, unas costillas, chori, morci y una trucha.

Nos dimos una panzada increíble como despedida de río Grande. Sinceramente, su gente nos trato de maravilla y seguramente volveremos a visitarlos. Por la tarde rematamos el día con unos trucos, unos videos y nos fuimos a dormir temprano para salir mañana hacia San Sebastián, paso fronterizo con Chile.

viernes, 1 de abril de 2011

Día 7: Un descanso obligado

Nos esperaba una jornada larga y con varios condimentos. A Hernán se le inflamo la rodilla y estaba muy preocupado, pero visito a un kinesiólogo y lo tranquilizó bastante. (Solo era por el esfuerzo realizado, nada grave).

Fuimos de compra al súper, comimos vegetariano y luego de una siesta junto a Emi y Ana Claudia jugamos un buen rato al Badmington (salvo Hernán que siguió de largo con la siesta, efecto de los calmantes que le receto el doc).

Por la tarde noche, compramos algunas cosas que nos habíamos olvidado como el cuellito polar, una remera térmica (Marcos) y unas zapatillas (Hernán aprovecho los bajos precios de al zona y adquirió unas zapas de categoría a un valor irrisorio). Mas tarde fuimos a un cumple de una compañera de trabajo de Emi y la pasamos genial. Comimos, bailamos, nos divertimos.

Pero como nos invitaron a un asado, el ajuste del kinesiólogo fue la mejor excusa para disfrutar un poco más de amigos en Río Grande y para revisar nuestras mochilas, donde no había ni un solo objeto de esos que no sólo no están prohibidos, sino que son recomendables, y hasta imprescindibles, en la cartera de la dama y en el bolsillo del caballero:
*Resulta reveladora la ausencia de semillas transgénicas, de ésas que están convirtiendo a los campesinos del mundo en felices funcionarios de la empresa “Monsanto”.
*No transportamos ningún tratado de libre comercio, de esos que dicta el todopoderoso país que jamás ha practicado ni práctica semejante cosa.
*Tampoco llevamos picanas eléctricas, ni otros instrumentos de tortura necesarios para los interrogatorios que ese país sí ha practicado, y practica, para promover la libertad de expresión.
*Y por último, en nuestras pertenencias no hay bandejas de MacDonald´s ni de Burger King, ni de ninguna otra empresa consagrada a la noble misión de luchar contra el hambre multiplicando a los gordos.

jueves, 31 de marzo de 2011

Aprendizaje, desafío y viaje de las palabras

Aquí estamos, pues, en la tercera orilla del río, argentinos y argentinos, porque estos hombres del fin del mundo, también son argentinos, rindiendo homenaje a nuestra vida compartida, y por lo tanto estamos celebrando el sentido comunitario de la vida, como dijimos anteriormente, que es la expresión más entrañable del sentido común.

Al fin y al cabo, y perdón por irme tan lejos, cuando la historia todavía no se llamaba así, allá en el remoto tiempo de las cavernas, ¿cómo se las arreglaron para sobrevivir aquellos indefensos, inútiles, desamparados abuelos de la humanidad? Quizá sobrevivieron, contra toda evidencia, porque fueron capaces de compartir la comida y supieron defenderse juntos. Y pasaron los años, miles y miles de años, y a la vista está que el mundo raras veces recuerda esa lección de sentido común, la más elemental de todas y la que más falta nos hace.

El frío nos hizo madrugar. La salamandra ya no nos brindaba calor y el lugar tan gentilmente cedido era prácticamente una heladera. Esto nos obligó a partir temprano rumbo a Río Grande. Faltaban alrededor de 45 Km. y, aunque suena poco, cuando el viento sopla fuerte en tu rostro todo se hace muy difícil. De todas maneras lo tomamos con calma ya que teníamos todo el día y Emiliano nos esperaba en su casa.

Como a las 3 de la tarde llegamos a la ciudad y aprovechamos el monumento a la trucha para descansar 5 minutos y sacarnos unas fotografías. Nos comunicamos con Emiliano y nos dio las coordenadas de su hogar donde nos esperaba Ana Claudia, una gallega chispita compañera de Emi.

La verdad es que llegamos muy hambrientos y nos ofreció unos ravioles especiales (las malas lenguas dicen que estaban hace unos cuantos días en la heladera). Al rato llego Emi de su trabajo y después de un rato de charla lo acompañamos a jugar al futbol. No pudimos ser parte de la partida pero disfrutamos de la magia intacta de Emiliano (jajaja).

Ese día no recorrimos la ciudad, pues estábamos cansados, ya era un poco tarde y el viento frío completo la escena para quedarnos bien guardaditos. Pedimos una pizza y nos pusimos al día con nuestras vidas.

jueves, 24 de marzo de 2011

Río Grande...

José se iba a trabajar y nosotros nos levantamos con el para no ser menos. 7:30 clavada en el reloj de pared de la cocina, con vidrios empañados en la ventana que reflejaba lo lindo que estaba dentro de la casa y el frío que hacia afuera.

El objetivo era recorrer los 114 Km. que separan Tolhuin con Río Grande. Tempranito ya estabas en la carretera acompañado de nubes cargadas de agua. En el camino no encontramos subidas ni bajadas, pero dijo presente nuestro "amigo" Viento. Recorrimos 75 km. con viento de cara y nos aguantamos varios chaparrones, pero decidimos seguir aun mojados porque sabíamos que Emi nos esperaba en Río Grande con una ducha caliente y un techo abrigado. A la altura de la Estancia Viamonte, a unos 45 km de nuestro destino, la lluvia se convirtió en granizo (abundante y grueso) y decidimos parar un instante bajo un techo de dicha estancia. La lluvia nunca ceso, el tiempo pasaba lentamente pero se nos complicaba para llegar a Río Grande con luz solar. Luego de una hora decidimos quedarnos, y la dueña del

lugar, Carolina, nos ofreció una especie de refugio donde pasar la noche. El lugar estaba un poco abandonado, pero enseguida prendimos la salamandra y el lugar se convirtió en un palacio.

Y como dice el refrán, "un plato de comida no se le niega a nadie", recibimos la generosa oferta de un platazo de polenta con estofado que aceptamos con gusto y placer. Comimos junto a la peonada a quines les contamos un poco de nuestro viaje. ya con la panza llena, nos fuimos a dormir temprano para tratar de llegar al mediodía a Río Grande. Nos faltaban 40 km. de viento en contra, pero con el animo por el cielo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Día Nacional de la Memoria

El 24 de marzo de 1976 cambió la historia argentina. Han pasado 35 años, pero ni el tiempo ha logrado acallar el eco de aquel golpe de Estado que dejó tantas huellas y abrió tantas heridas...

Nosotros, desde el sur de nuestro país, le queremos brindar un simple homenaje a los hombres y mujeres asesinadas y desaparecidas por la Dictadura militar, a través del recuerdo activo, sintiendo los pilares de una conciencia social capaz de evitar la repetición del pasado autoritario y de construir una democracia basada en el respeto a los derechos fundamentales.
Hoy, estamos pedaleando verticalmente la Argentina y pensamos, que en aquellos años oscuros de nuestra historia, ésto hubiese sido imposible de realizar. Entonces, por los sueños prohibidos, por las vidas desaparecidas y por sobre todo, por la LIBERTAD, gritemos todos juntos: NUNCA MAS...

"No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil. No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo en esto. Y el que no estuvo de acuerdo se fue. ¿Dar a conocer dónde están los restos? ¿Pero, qué es lo que podemos señalar? ¿En el mar, el Río de la Plata, el riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo"

(Declaración de Videla del libro "El dictador", de María Seoane y Vicente Muleiro)

Día 4: Tolhuin

"El sentido comunitario de la vida es la expresión más entrañable del sentido común" Eduardo Galeano

Nos levantamos temprano y acomodamos todo porque Emiliano y sus amigos quedaron en pasar por nosotros rumbo a una excursión. La idea era hacer un pequeño ascenso a la cara posterior del Alvear. Pero lo más importante es que Marcos se reencontraba con un viejo amigo después de mucho tiempo, pues hace años que Emi reside en Río Grande.

A la hora pactada, paso por nosotros, dejamos las bicis en lo de José (amigo de Emiliano), una parada obligada por la panadería "La Unión" (la más famosa de la isla) y encaramos rumbo a Ushuaia. Las subidas y bajadas tenían otro color y sabor, se pudieron apreciar de otra manera, inclusive el hermoso paisaje fue observado desde otra perspectiva, para el goce de nuestras retinas y el descanso de nuestras piernas. Llegamos al lugar y caminamos alrededor de 6 horas. Allí aprendimos que los castores son plaga, nos endulzamos con unos paisajes únicos de montañas, valles y arroyos; y compartimos con gente muy buena onda una jornada diferente e inesperada para nuestro programa de viaje.

A la vuelta, paramos en lo de José, nuestro “cuida” bicis, que se comporto como el mejor de los anfitriones del mundo. Nos albergo en su casa, nos alimento con su mejor cocina y disfrutamos de una amena charla hasta pasada la medianoche. Un día especial, donde desfrutamos de amigos y naturaleza. ¿Que mas?

Lo único seguro es que pase lo que pase, la historia continuará, y continuará el incesante combate entre la libertad y lo desconocido. Muchos, solemos invocar una palabra, una palabra mágica, una palabra “abretodo”, que es, quizá, la más universal de todas. Es la palabra abracadabra, que en hebreo antiguo significa: Envía tu fuego hasta el final. A modo de homenaje a todos los fuegos caminantes y vagabundos, que van abriendo puertas por los caminos del mundo, la repito ahora:

Caminantes y Viajeros de la Libertad,

portadores del fuego sagrado,

¡abracadabra, compañeros!

martes, 22 de marzo de 2011

Hacia Río Grande..

La ruta, más que ser sólo una carrera a lo desconocido, es una experiencia de crecimiento personal, un reto. La “carrera” es sobre el viaje y todo lo que este conlleva. Aprender sobre uno mismo, haciendo amigos en el camino. El viaje es el destino. Se trata de trabajar con lo que tienes, haciendo lo mejor que puedas, sobreviviendo a las adversidades que se puedan presentar en tu camino. Sin dudas, estamos haciendo un verdadero tributo al ciclismo de montaña.

Las 9 marcaba el reloj y la lluvia ya había terminado. Una hora nos llevo acomodar todo el equipaje que, por suerte, no sufrió los embates de la tormenta. Salimos cuesta arriba al punto mas alto que presenta la ruta Nacional Nº3 en esta provincia, el Garibaldi. Llegamos luego de recorrer unos 5 km. y comenzamos a bajar con locura. Eso es vida!!!! Por momentos descendíamos a 50 km por hora, y la verdad que en dos ruedas se siente bien. Por suerte, los camioneros y automovilistas han sido muy respetuosos con nosotros, al punto de pasarnos por el otro carril como si fuéramos en auto. Luego de una parada técnica, unos fideos pegoteados seguimos ruta a Tolhuin. Más o menos a las 16 hs llegamos al pueblo ubicado al pie del Lago Fagnano y paramos en la estación de servicio. Ahí mismo conseguimos un lugar para dormir, pues la hospitalidad del dueño del lugar nos permitió armar la carpa detrás de la gasolinera. Un baño caliente, una polenta con queso exquisita, un poco de calor y a dormir. Pero antes, Marcos recibió un llamado de un gran amigo, el Emi Pimentel, quien además de ofrecernos su casa en Río Grande, nos invito a hacer un trekking a una montaña cerca de Ushuaia, así que nos tomaremos un día para disfrutar del sur. Todo, demasiado bien.